Tres formas de tratar la trombosis


Autor: Succeeder   

El tratamiento de la trombosis generalmente consiste en el uso de fármacos antitrombóticos, que pueden activar la sangre y eliminar la estasis sanguínea. Después del tratamiento, los pacientes con trombosis necesitan entrenamiento de rehabilitación. Por lo general, deben fortalecer el entrenamiento antes de poder recuperarse gradualmente. El reposo prolongado en cama puede agravar fácilmente el problema de la trombosis. Es muy necesario fortalecer el ejercicio después del tratamiento debido a la incapacidad de cuidarse a sí mismos durante la vida en cama.

En términos de tratamiento, actualmente existen tres métodos principales.

1. Terapia trombolítica. En la etapa inicial del trombo, el trombo en la arteria aún es un trombo fresco. Si se logra disolver el trombo y realizar la reperfusión sanguínea, será fundamental para mejorar la circulación, proteger las células y promover la recuperación funcional. Si no existe contraindicación para la terapia trombolítica, cuanto antes se aplique, mejor será el efecto.

2. Terapia anticoagulante. Si bien la mayoría de los estudios han demostrado que la terapia anticoagulante con heparina no es optimista sobre el efecto de la isquemia progresiva, el infarto progresivo actual indica terapia anticoagulante de emergencia, lo cual ha sido aceptado por la mayoría de los investigadores. Si se determina que los factores que causan la progresión son un infarto agrandado y una circulación colateral deficiente, la terapia con heparina sigue siendo la primera opción, y los métodos de tratamiento son principalmente goteo intravenoso o inyección subcutánea de heparina.

3. Terapia de dilución con expansión de volumen: la expansión del volumen sanguíneo debe realizarse cuando el paciente no presenta edema cerebral evidente o insuficiencia cardíaca grave.