La hemaglutinación se refiere a la coagulación sanguínea, lo que significa que la sangre puede cambiar de líquida a sólida con la participación de factores de coagulación. Si una herida sangra, la coagulación sanguínea permite que el cuerpo detenga automáticamente el sangrado. Hay dos vías de coagulación sanguínea humana, la coagulación exógena y la coagulación endógena. No importa qué vía esté obstruida, se producirá una función de coagulación anormal. Por un lado, la coagulación sanguínea anormal puede manifestarse como hemorragia, incluyendo hemorragia superficial, hemorragia muscular articular, hemorragia visceral, etc., con diferentes síntomas; infarto de miocardio), embolia cerebrovascular (infarto cerebrovascular), embolia vascular pulmonar (infarto pulmonar), embolia venosa de las extremidades inferiores, etc., un pequeño número de pacientes puede tener hemorragia y embolia al mismo tiempo.
1. Sangrado superficial
El sangrado superficial se manifiesta principalmente como puntos sangrantes en la piel y las mucosas, petequias y equimosis. Entre las enfermedades más comunes se encuentran la deficiencia de vitamina K, la deficiencia del factor de coagulación VII y la hemofilia A.
2. Sangrado muscular articular
El sangrado de los músculos articulares y del tejido subcutáneo puede formar un hematoma local, que se manifiesta con inflamación y dolor local, trastornos del movimiento y afectación de la función muscular. En casos graves, el hematoma se reabsorbe y puede causar deformidades articulares. La hemofilia es una enfermedad común, en la que se altera el aporte energético de protrombina, lo que provoca sangrado.
3. Sangrado visceral
La coagulación sanguínea anormal puede causar daño a múltiples órganos. Entre ellos, la tasa de daño renal puede alcanzar el 67% y a menudo se manifiesta con síntomas de sangrado anormal en el sistema urinario, como hematuria. Si el tracto digestivo está dañado, pueden presentarse síntomas de sangrado como heces negras y con sangre. Los casos graves pueden provocar disfunción del sistema nervioso central, cefalea, alteración de la consciencia y otros síntomas. El sangrado visceral se puede observar en diversas enfermedades por deficiencia de factores de coagulación.
Además, las personas con coagulación sanguínea anormal también pueden experimentar hemorragia traumática continua. Las manifestaciones clínicas de la embolia vascular varían según el órgano y el grado de embolia. Por ejemplo, un infarto cerebral puede causar hemiplejía, afasia y trastornos mentales.
La función anormal de coagulación sanguínea es muy dañina para el cuerpo humano, por lo que es necesario acudir al hospital a tiempo para averiguar la causa y realizar el tratamiento bajo el consejo de un médico.
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