Si la hemorragia subcutánea ocurre en un corto período de tiempo y el área continúa aumentando, acompañada de sangrado de otras partes, como hemorragias nasales, sangrado gingival, sangrado rectal, hematuria, etc.; La tasa de absorción es lenta después del sangrado y el área sangrante no se reduce gradualmente durante más de dos semanas; Acompañado de otros síntomas, como anemia, fiebre, etc.; Se recomienda buscar atención médica en un departamento de hematología si hay una recurrencia del sangrado desde la infancia y síntomas similares en la familia.
Se recomienda que los niños menores de 14 años que experimenten los síntomas mencionados busquen atención médica en pediatría.
Si la hemorragia subcutánea se manifiesta como equimosis en la piel y las mucosas, así como síntomas de sangrado gastrointestinal como sangrado nasal y gingival, vómitos con sangre y sangrado rectal, acompañados de náuseas, anorexia, hinchazón, emaciación, motilidad, coloración amarillenta de la piel y la esclerótica e incluso acumulación de líquido abdominal, se considera que es una hemorragia subcutánea causada por daño de la función hepática, cirrosis, insuficiencia hepática aguda, etc. Se recomienda buscar atención médica en el departamento de gastroenterología.
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